domingo, 27 de abril de 2008

Amarillo. Confesión y expiación de Félix Romeo


La preciosa cubierta de Pepe Cerdá,
con un significativo semáforo en rojo


Ayer terminé la lectura de Amarillo, un libro violento a pesar de su serenidad, alegre pese a su tristeza, vital a pesar de que habla de una muerte. Amarillo es un texto lleno de inocencia y de culpa, en el que es inevitable preguntarse si acaso lo más relevante no será aquello que parece más ligero. Félix Romeo prueba a soltar el lastre de un arrepentimiento infundado (o en el peor de los casos, tangencial, muy tangencial) que le persigue desde hace más de quince años. Y para ello rechaza y dinamita los habituales procesos de construcción de vidas ajenas para detenerse, reparar y atender minuciosamente a los fragmentos salvados del naufragio previo a un inexplicable suicidio. Romeo revive a su amigo Chusé Izuel, y en ese ejercicio revienta el lema de su influencia punk: Si ya no hay futuro, no es menos cierto que con este libro el pasado se ha hecho presente.

1 comentario:

J. A. Montano dijo...

Promete muchísimo el libro!