domingo, 30 de marzo de 2008

Noche Coen


No soy muy Coen. No soy un gran admirador de estos hermanos. Hay cosas que me gustan y otras que no. Esta semana seguramente iré a ver, después de la tormenta y la brasa, No Country For Old Men, y procuraré que mi opinión no esté infectada por tantos pre-juicios. Anoche tuvimos sesión doble de los Coen en casa: dos películas que quizás pueden resumir sus virtudes y defectos. En primer lugar, The Man Who Wasn't There, posiblemente mi título de la pareja, favorito junto a Fargo. Una película más rara que extraña, más sutil que perversa, más que elegante, con muchísimo estilo, con la habitual destreza de los Coen para elegir con precisión el actor más adecuado para todos y cada uno de sus personajes (todos: no sólo ese trío magistral protagonista). Después vimos El gran salto (The Hudsucker Proxy), esa patochada en la que Tim Robbins hace de Jim Carrey y Jennifer Jason Leigh de Jennifer Jason Leigh, esa bufonada en la que los Coen dan rienda suelta a su humor simple, grotesco y facilón, ese tipo de peli de los Coen en la que siempre hay algunos gritos desaforados y muchas, muchísimas carcajadas. Es la cara y la cruz de dos tipos peculiares. Veremos cómo cae la moneda en su oscarizada última obra.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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