No pasa nada.
Están las palomas que se cobijan en los ventanucos y arrullan y arrullan sin piedad.
Pero no pasa nada.
Sufres la humedad del río estéril pero reumático.
Aún así, no pasa nada.
El viento sopla y la arena cae, caen las migas del techo, y sólo puedes sacudirte las piedras, intentar recuperar el sueño.
Es desagradable, pero no pasa nada.
...
...
Sin embargo:
a las seis de la mañana, tal vez antes,
el campanero loco entra en acción
preso de su pasión
nos derrumba el descanso
y perturba el sueño de los ateos
y etcétera
domingo, 6 de enero de 2008
sábado, 5 de enero de 2008
Kiliedro: La música impuesta

Así comienza el artículo que he escrito para el número de enero de Kiliedro.
Una de las campañas publicitarias que más admiro de los últimos años es ésa de BMW en la que, en cada uno de sus spots, tras unas sugerentes imágenes, una voz lee una pregunta sobreimpresa: “¿Te gusta conducir?”.
Muchas veces, parafraseando este lema, me he preguntado: “¿Te gusta escuchar música?”.
Me gusta escuchar música, claro, pero na que todo lo que se vende haya de ser vendido con música de fondo. Me espantan los jingles publicitarios, las cancioncillas pretendidamente divertidas de los anuncios, el tostón incesante de las infinitas pausas para la publicidad. Hoy todo se vende con música. “Dígaselo con flores”, se aconsejaba hace unos años. Los pétalos han sido sustituidos por los estribillos...
Sigue en: kiliedro
Sesión en el Automático
Noche de manises y moleskine. 00:30 a 02:30
P J HARVEY: The Mountain
YO LA TENGO: Return To Hot Chicken
THURSTON MOORE: Frozen Gtr
SONIC YOUTH: Schizophrenia
THE VELVET UNDERGROUND: White Light / White Heat
THE ARCADE FIRE: Rebellion
LOVE: Alone Again Or
ABSENTEE: We Should Never Have Children
THE PIXIES: U-Mass
TARIK Y LA FÁBRICA DE COLORES: Cinnamon Girl
KEVIN JOHANSEN: Down With My Baby
THE NATIONAL: Mistaken For Strangers
THE FLAMING LIPS: Race For The Prize
THE SMITHS: Bigmouth Strikes Again
NEW ORDER: Shellshock
BJÖRK: Human Behaviour
OF MONTREAL: Gronlandic Edit
GNARLS BARKLEYS: Crazy
KISSOGRAM: I'm The Night Before
RADIO 4: As Far As The Eye Can See
FLOW: Rod Stewart
LA DAMA SE ESCONDE: La Tierra De Los Sueños
LIONS IN LOVE: Pulseras
LOS SUPERELEGANTES: Dance
HOW I BECOME THE BOMB: Fat Girls Talkin'Bout Cardio
THE WHITEST BOY ALIVE: Burning
PETER, BJORN & JOHN: Young Folks
BARBARA MORGENSTERN: The Operator
SCISSOR SISTERS: I Don't Feel Like Dancin'
THE HIGH LLAMAS: Clarion Union Hall
Próxima Sesión:
Amapola, domingo 6 de enero de 2008.
17:30 a 22:00
P J HARVEY: The Mountain
YO LA TENGO: Return To Hot Chicken
THURSTON MOORE: Frozen Gtr
SONIC YOUTH: Schizophrenia
THE VELVET UNDERGROUND: White Light / White Heat
THE ARCADE FIRE: Rebellion
LOVE: Alone Again Or
ABSENTEE: We Should Never Have Children
THE PIXIES: U-Mass
TARIK Y LA FÁBRICA DE COLORES: Cinnamon Girl
KEVIN JOHANSEN: Down With My Baby
THE NATIONAL: Mistaken For Strangers
THE FLAMING LIPS: Race For The Prize
THE SMITHS: Bigmouth Strikes Again
NEW ORDER: Shellshock
BJÖRK: Human Behaviour
OF MONTREAL: Gronlandic Edit
GNARLS BARKLEYS: Crazy
KISSOGRAM: I'm The Night Before
RADIO 4: As Far As The Eye Can See
FLOW: Rod Stewart
LA DAMA SE ESCONDE: La Tierra De Los Sueños
LIONS IN LOVE: Pulseras
LOS SUPERELEGANTES: Dance
HOW I BECOME THE BOMB: Fat Girls Talkin'Bout Cardio
THE WHITEST BOY ALIVE: Burning
PETER, BJORN & JOHN: Young Folks
BARBARA MORGENSTERN: The Operator
SCISSOR SISTERS: I Don't Feel Like Dancin'
THE HIGH LLAMAS: Clarion Union Hall
Próxima Sesión:
Amapola, domingo 6 de enero de 2008.
17:30 a 22:00
viernes, 4 de enero de 2008
Música y gastronomía
jueves, 3 de enero de 2008
Una costumbre infantil (las listas con lo mejor del año)

Busco en internet las listas con lo mejor del 2007 y me sorprendo de que Diego A. Manrique elija como canción del año el Pure Intuition, de Shakira. Yo no me atreví a tanto cuando, hace unos días, le grabé a Montano mis temas favoritos, aunque lo cierto es que éste fue uno de los que escuché más veces.
Mi pasión por las listas viene de antiguo y, aunque participo del parecer común que argumenta que no dejan de ser una bobada, me resultan un capricho irresistible.
El 2007, para mí, fue un año con buenos conciertos, discos notables, libros con cierto interés y películas decepcionantes.
Los directos que más disfruté fueron los de Björk, Los Planetas, P J Harvey, Howe Gelb, OMD y Stuart A. Staples... sin olvidar el mítico concierto de Limousine en el Nasti en el que repartieron salmorejo. También me sorprendió muy gratamente la fortaleza vocal de la dulce y diminuta cantante de Russian Red.
Me emocionaron los discos intensos de The National, Thurston Moore, Sigur Rós y las canciones aún inéditas de la enorme Lonna Kelley.
Escuché hasta la saciedad el enérgico No Cars Go, de The Arcade Fire, el Impossible Germany de Wilco, con reivindicación incluida del clásico punteo, algunas canciones del denostado segundo disco de Facto Delafé y las Flores Azules, varias perlas del Oui de Juan Stewart, la ochentera Burning, de The Whitest Boy Alive, la arriesgada Para vosotras, de Deneuve, la sensual Ese lunar y la irónica S.O.S. tan fashion del simpático Kevin Johansen, la doliente Antes de la niebla de Tarik y la Fábrica de Colores, y el ya confesado e irresistible tema de la Shaki.
Leí con interés y envidia La última noche, de James Salter, y con curiosidad cínica Nocilla Dream, de Fernández Mallo; me sorprendió el muy recomendable Las afueras, de Vicente Luis Mora, me bebí de un trago Rank, de Palahniuk, me detuve en las excelencias de Los exploradores del abismo, de Vila-Matas, me sonreí con Si te comes un limón sin hacer muecas, de Sergi Pàmies, y me divertí, en el mejor sentido de la palabra, con Historias de Londres, de Enric González. En cuanto a poemas, me quedo con los míos y con los de El incendio Cerise, de Antonio Agredano.
Me aburrieron películas de éxito como la premiada y descarada copia The Departed, de Scorsese, la insoportable Paris, Je t'aime, de varios (demasiados) autores ensimismados, o el declive pomposo de Zhang Yimou en La Maldición de la Flor Dorada.
En teatro gocé de lo mejor: el clásico de Arthur Miller, Muerte de un viajante, con el genio Alfredo Alcón, en Buenos Aires, y sufrí lo peor: la nueva patochada de los cachondos y provocadores chicos de Animalario...
(Quizás, en cualquier caso, lo mejor de 2007 fue que leí mis poemas en público, puse música en los bares de algunos amigos, volví a la radio y abandoné la televisión).
Etiquetas:
FILMOGRAPHY,
LITERATURA,
MÚSICA,
VARIOS
miércoles, 2 de enero de 2008
Escobas, miedo y una paloma muerta

Me levanté muy pronto. Apenas llevaba tres o cuatro horas dormido. Me determinó un extraño impulso de pasear, tal vez con la intención de comprobar, sin mucha esperanza, que la ciudad había cambiado con el nuevo año.
Salí a la calle, oscura y fría, como enfadada. Eran más de las diez de la mañana, pero podría jurarse que estaba amaneciendo. Una llovizna de turistas salpicaba la Judería. Sólo se oían los murmullos de voces foráneas y el árido bisbiseo de las escobas de los barrenderos. Me acerqué hasta el río, que parecía callado, o más que callado, mudo. Caminé por el Alcázar Viejo, donde un municipal firmaba las primeras multas del año. Su miseria burocrática me llenó de tristeza. Había una indisimulada venganza en su labor: fastidiar a los que no habían tenido que madrugar, como él, y en cambio habían disfrutado de una noche de fiesta.
Seguí andando hacia el Paseo de la Victoria, y vi a lo lejos a una inmigrante con su bebé en brazos, una de ésas a la que jamás regalo un céntimo. Nuestros caminos iban a cruzarse, y decidí alegrarle el día dándole un billete azul. Sin embargo, al pasar a mi lado, ella tuvo la dignidad de no pedirme dinero, y yo tuve la cobardía de no ofrecérselo. Al cabo de unos pasos me volví para ver cómo se alejaba, una vez y otra, hasta que la perdí de vista. Dejé el billete en mi bolsillo, revalorizado o tal vez manchado de miedo y nostalgia.
Un pringoso aroma y cierto barullo reclamaron mi atención. Al otro lado de la avenida un puñado de gente se dedicaba a pedir y comer churros con chocolate en un puesto. Me acerqué como un autómata y pedí una rueda de jeringos para llevársela a mi madre. El puesto estaba atendido por rumanos y la mayoría de los clientes eran magrebíes, lo que en absoluto demuestra que África haya ganado ninguna batalla póstuma a los países del Este. Sólo distinguí a un español entre el gentío: el que se quejó a voces a la churrera por haberme atendido a mí antes que a él.
Tomé un atajo para evitar que el desayuno se enfriara y pasé por una calleja en que algún caballo había dejado un sutil rastro de excrementos. Una paloma se entretenía probando la bosta y, feliz con su pico enfangado, revoloteó hasta un cable de la luz. Las patas húmedas y el cable pelado obraron la desgracia, y el ave sufrió una descarga que la electrocutó de inmediato. Su cuerpo cayó fulminado sobre los adoquines. El ruido seco del golpe dejó un eco macabro en el aire. Comer mierda y morir de un chispazo. Más vale que no sea un presagio.
Salí a la calle, oscura y fría, como enfadada. Eran más de las diez de la mañana, pero podría jurarse que estaba amaneciendo. Una llovizna de turistas salpicaba la Judería. Sólo se oían los murmullos de voces foráneas y el árido bisbiseo de las escobas de los barrenderos. Me acerqué hasta el río, que parecía callado, o más que callado, mudo. Caminé por el Alcázar Viejo, donde un municipal firmaba las primeras multas del año. Su miseria burocrática me llenó de tristeza. Había una indisimulada venganza en su labor: fastidiar a los que no habían tenido que madrugar, como él, y en cambio habían disfrutado de una noche de fiesta.
Seguí andando hacia el Paseo de la Victoria, y vi a lo lejos a una inmigrante con su bebé en brazos, una de ésas a la que jamás regalo un céntimo. Nuestros caminos iban a cruzarse, y decidí alegrarle el día dándole un billete azul. Sin embargo, al pasar a mi lado, ella tuvo la dignidad de no pedirme dinero, y yo tuve la cobardía de no ofrecérselo. Al cabo de unos pasos me volví para ver cómo se alejaba, una vez y otra, hasta que la perdí de vista. Dejé el billete en mi bolsillo, revalorizado o tal vez manchado de miedo y nostalgia.
Un pringoso aroma y cierto barullo reclamaron mi atención. Al otro lado de la avenida un puñado de gente se dedicaba a pedir y comer churros con chocolate en un puesto. Me acerqué como un autómata y pedí una rueda de jeringos para llevársela a mi madre. El puesto estaba atendido por rumanos y la mayoría de los clientes eran magrebíes, lo que en absoluto demuestra que África haya ganado ninguna batalla póstuma a los países del Este. Sólo distinguí a un español entre el gentío: el que se quejó a voces a la churrera por haberme atendido a mí antes que a él.
Tomé un atajo para evitar que el desayuno se enfriara y pasé por una calleja en que algún caballo había dejado un sutil rastro de excrementos. Una paloma se entretenía probando la bosta y, feliz con su pico enfangado, revoloteó hasta un cable de la luz. Las patas húmedas y el cable pelado obraron la desgracia, y el ave sufrió una descarga que la electrocutó de inmediato. Su cuerpo cayó fulminado sobre los adoquines. El ruido seco del golpe dejó un eco macabro en el aire. Comer mierda y morir de un chispazo. Más vale que no sea un presagio.
viernes, 14 de diciembre de 2007
Deversiones. Capítulo 6: Que 20 años no es nada...
Preso del síndrome de Estocolmo, o más bien del de Buenos Aires, Gabriel Núñez nos regala algunos hallazgos de la nueva (y vieja) música rioplatense...
De Carlos Gardel a Rodolfo Mederos, de Calamaro a Melingo pasando por Bajofondo, de la conexión Drexler-Supervielle a Gotan Project...
Pincha aquí para escuchar el programa
De Carlos Gardel a Rodolfo Mederos, de Calamaro a Melingo pasando por Bajofondo, de la conexión Drexler-Supervielle a Gotan Project...
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