sábado, 31 de mayo de 2008

El fogón ofendido

Metido en faena, adscrito a alguna dieta mágica, el aburrido Santamaría decide opinar un día contra la norma y el paraíso de sus colegas. Su discurso, tildado de excesivo incluso por el moderado Gabilondo, provoca una respuesta que se muestra más ridícula según crece, un sofoco que se apaga y va enfriándose, paradójica pero muy lógicamente, según sube su rencor y su ofensa.
A puñados, como se usa la sal gorda de la vida, los del gorro se alistan contra el honor mancillado o, lo que es lo mismo, contra la revelación de su patraña. Desenmascarados, expuestos de golpe al mundo sus fatuos atributos, los deconstructores se derriten y escupen acusaciones temibles y pronósticos fatales.
Mientras España arde entre estas llamas inócuas, los fogones se ruborizan, ajenos a esta batalla salpimentada de orgullo, tontería y pereza.
Por favor, jefe: me ponga dos huevos fritos.

lunes, 26 de mayo de 2008

Feminista

Mi respeto a ZP se afirmó cuando comprobé su irrenunciable apuesta feminista. Por encima de todo lo demás, me siento radicalmente feminista.

domingo, 25 de mayo de 2008

Vicente Amigo, un momento en el sonido


Amigo, y grande

En la última canción de la noche, durante algunos instantes, la sombra de las manos de Patricio Cámara tocó las palmas sobre la piedra teñida de añil del patio de la Universidad Cisneriana de Alcalá de Henares, mientras Vicente Amigo encontraba el soplo del alma de blues de su guitarra flamenca. Ese momento mágico podría resumir la actuación de este artista excepcional, un gran guitarrista flamenco, por supuesto, pero también mucho más que eso.
La Suma Flamenca incluyó en su cuota provincial la actuación en Alcalá de Henares del guitarrista cordobés nacido en Sevilla y para ello eligió un marco solemne y bellísimo: el herreriano Patio de Santo Tomás de Villanueva, de la citada Universidad. Sin embargo, tan estética elección marcó los prolegómenos, pues la caprichosa meteorología de esta primavera sembró de dudas la celebración de la cita.
Afortunadamente, pasadas la diez apareció, de gris perla y mirada azul, este vikingo flamenco, este dulce invasor de territorios y sonidos. Un héroe solitario, como siempre, sin más arma que su guitarra, que sólo se dejó mecer por unas palmas finísimas en el cierre de la primera canción. Después le salió su guasa (no demasiado conocida) y, tras un tiritón comprensible por el gélido recinto, definió la situación: “Esto va a ser un concierto para pingüino y orquesta”. La orquesta la forman viejos compinches como el citado Pachi Cámara a la percusión y voces o el suave guitarrista José Manuel Hierro, junto a José Ramos al bajo, Paquito González en la percusión y Rafael de Utrera al cante. Con ellos alternó Vicente sus propuestas más populares (bulerías y rumbas, deudoras del gran Paco de Lucía, pero a la vez avales para nuevos caminos) con arriesgados roces y peligrosos goces con apuntes de música étnica y hasta de new age. El repertorio recorre casi exhaustivamente su último disco (que ya cuenta tres añitos) y pueden destacarse el tema dedicado a su idolatrado José Tomás (Campo de la Verdad), la soleá ofrecida a su amigo El Pele (Mezquita) y, sobre todo, esa dificilísima farruca y fantástica composición que se llama Silia y el tiempo.
(Siempre escojo algún momento en los conciertos de Vicente Amigo para cerrar los ojos y escuchar con todos mis sentidos su música. Suele coincidir con el que él reserva antes del final para enfrentarse, de nuevo solo, al silencio. El taranto que pone título a su último disco y a esta crónica fue el elegido en esta ocasión. Inmejorable, y escalofriante).
Antes de terminar, de nuevo surgió la gracia: “Muchas gracias por escucharnos mientras pasaban frío. Nos vamos antes de que vengan los de Frudesa y líen aquí un estropicio”.
Tras la magia violeta de la percusión, el patio entero se puso en pie, reclamando una última interpretación en la que Rafael de Utrera se creció sobre sus zapatitos blancos. Con una potencia casi increíble, Vicente Amigo finalizó su regalo, el patio al completo se levantó por segunda vez, y juro que entonces, al menos por un momento, pude ver cómo los dos cipreses centenarios que disfrutaron del concierto a la diestra del maestro se inclinaron para ofrecerle una reverencia.

sábado, 24 de mayo de 2008

Facto Delafé. Es un hecho


El efecto Facto

Low Club On Stage dispone una noche larga en la sala Heineken. Larga, variopinta y cara-carísima: minis de cerveza a 12 euros, por poner un doloroso ejemplo.
El programa arranca con Clovis y Tachenko, dos celebrados grupos indies que me producen desigual interés y similar aburrimiento. Intentaré ser ecuánime: el grupo de Fino tiene buenos músicos, buenas canciones y buenas intenciones. Creo que me esforzaré en escucharlos y que sabré disfrutarlos. Seguramente, sólo pasó que no fui a verlos a ellos. Lo de Tachenko es otra cosa. O pagué con ellos mi cabreo por el precio de la cerveza o no sé entender las bendiciones que provocan y reciben entre la parroquia independiente. A mí no me gustaron. Es todo lo que puedo decir.
Entre el público, expectante y nervioso por la llegada del tercer grupo, me encuentro a Julio Ruiz, que me comenta su inquietud por el rumbo que de nuevo parece tomar esa aventura hermosa y arriesgada que siempre ha sido radio 3. También me da tres iniciales que definen sus esperanzas.
Pero vayamos al hecho: es decir, a Facto. Su espectáculo sí que es otras cosa: parece mentira que con andamios tan ruinosos como el rap o el buenrollito se puedan construir propuestas como ésta. Claro que la gracia de la bellísima Helena Miquel tiene mucho que ver, pero no es la única razón. Las canciones de Facto Delafé y Las Flores Azules consiguen transmitir emociones cotidianas con una eficacia extraordinaria. Pocas veces he visto a un público tan implicado, tan entregado, tan feliz. Claro que esto puede aplicarse a otros grupos a los que resultaría difícil defender. Pero, primero: para nada necesita esta gente mi defensa, ni la de nadie. Y segundo. Lo grande es ver que esto ocurre con artistas que exponen a pecho abierto sus verdades y su estilo. Tal vez sea el premio al valor de renunciar al pudor que hoy se aplica a los sentimientos más sencillos. Tal vez sea ésa la recompensa y tal vez el rechazo que convocan entre determinados grupetes de críticos y músicos sea también la prueba de que, a estas alturas, lo provocador es amar.
Después de la catarsis fáctica la fiesta continuó por otros derroteros, yo salí y entré varias veces y acabé convencido de que el precio de las copas era más razonable que el de la cerveza. Cuando volví a casa, algo mareado y marcado por un sello con el logo del local impreso en el dorso de mi mano derecha, recordé varios estribillos positivos y vitalistas (“esto no se para”, “no nos menospreciemos”) y me enfrenté con ánimos renovados a la luz de la mañana…

viernes, 23 de mayo de 2008

Dolls


Neverending love

Un año antes de enfangarse con la gilipollesca Zatoichi el desconcertante Kitano filmó esta delicadeza rebosante de poesía y sensibilidad. El tránsito imparable y fatal de los dos amantes atados es una de las muestras más bellas de amor y dolor que ha dado el cine.

jueves, 22 de mayo de 2008

La final

El dolor de John Terry. El llanto cristiano de Cristiano (tan parecido al culo llorón de Maribel Verdú en Belle Epoque). La grandeza de la flota inglesa. La certeza en el pronóstico de mi mujer. Dios. Cómo me gusta el puto fútbol.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Chat: Casas Ros

...un tipo tiene un accidente de coche porque se le cruza un ciervo
eriksatie : y pierde a su mujer y tb pierde su rostro
eriksatie : entonces se refugia en Génova para beber coñac y escribir su desgracia
Se ha cortado la conexion del usuario ginebra
eriksatie : a partir de ahí se opera una estrategia de marketing que bendice las cualidades literarias del pollo
eriksatie : pero el asunto parece que no da para más
Se ha cortado la conexion del usuario madrilenio